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Una introducción al lenguaje poético de Jaime Sabines

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Todo arte verdadero es un mensaje humano

Jaime Sabines ha sido considerado como uno de los más importantes poetas mexicanos del siglo XX. Su trayectoria registra todos sus méritos: becario especial del Centro Mexicano de Escritores de 1964 a 1965 e integrante del jurado del Premio Casa de las Américas (1965); obtuvo varios premios y reconocimientos, entre ellos: Premio Chiapas (1959), Premio Xavier Villaurrutia (1972), Premio Elías Sourasky (1982) y Premio Nacional de Letras (1983). Publicó los poemarios: Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Diario semanario y poemas en prosa (1961), Poemas sueltos (1962), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973), Otros poemas sueltos (1973-77) y Recuento de poemas (tercera edición en 1987, recopilación de su obra). Se han hecho además algunas reediciones de su obra por múltiples editoriales en los últimos años. Su poesía ha sido traducida a una docena de lenguas. Su voz quedó grabada en un disco de poesía para la serie Voz viva de México, de la UNAM. 

Muchos escritores e incluso, investigadores, afirman que Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez en 1925, Chiapas) rehuyó lo retórico. Es una constante en casi todos los estudios o escritos sobre Sabines. Siempre nos ha parecido un juicio a priori sobre la obra poética de este autor chiapaneco. Abordaremos algunos antecedentes para situar el presente análisis de un poema titulado "Los amorosos" donde pretendemos refutar esta aseveración por demás constante en los estudios sobre este poeta. 

La retórica fue definida desde la antigüedad por los primeros preceptistas: Platón, Aristóteles, Cicerón, Horacio, Quintiliano. Primeramente se refería a la reglamentación de la oratoria y del arte del "buen decir" y sus raíces etimológicas se refieren exclusivamente a la "palabra hablada". Fue Grecia la cuna de las reglas de la preceptiva que dio inició hacia el siglo V a. de C. en Sicilia y de ahí se transmitió primeramente a Roma y luego a la Europa medieval. La retórica definió con reglas específicas el arte de la preceptiva. Gorgias el sofista la introdujo en Grecia y contribuyeron posteriormente a esta disciplina: Protágoras, Antifón, Lisias, Isócrates y Platón. Inicia en Sicilia, luego en Atenas y de ahí pasó a Roma. Aristóteles (384-322 a. C.) escribió entre sus célebres obras, La Poética y La Retórica, estudios dedicados a la creación de los géneros literarios, y es por medio de éste último que la Retórica como disciplina pasó a formar parte de la lógica. Fueron Cicerón (106-43 a. C) y Quintiliano (I d. C) quienes se ocuparon de la retórica en Roma donde posteriormente tomaría matices ideológicos, en la época de la decadencia imperial, usándose solamente los preceptos de la elocuencia y para la enseñanza religiosa, aplicada en la liturgia y la catequesis del naciente cristianismo. En la Edad Media, la retórica estuvo muy ligada a la gramática y a la dialéctica, y permanece durante diez siglos dentro de la didáctica colaborando en la formación teológica de los religiosos. Es un hecho que desde la forma que le dio a estas figuras retóricas Quintiliano, "se convirtió en tradición fija; encuéntrase casi sin ninguna modificación en las Retóricas y Artes dicendi de la Edad Media, del Humanismo y del Barroco". (1) 

A finales de la Edad Media, la retórica y la poética se unen para conformar la preceptiva literaria, donde se incluían las reglas de la oratoria, la poesía y todos los conocimientos de técnica literaria. En el renacimiento vuelve a surgir el interés por la retórica dándole énfasis al arte oratorio. Si bien la preceptiva y la teoría literaria están relacionadas, no hay que confundirlas, pues la preceptiva es el "conjunto de preceptos o de normas generales para apreciar y realizar las obras literarias" (2), según aclara José Antonio Portuondo. Este mismo investigador considera que la teoría de la literatura es "un aspecto particular de la teoría del arte y, por ende, de la estética, de las ciencias de la cultura, es una ciencia cultural" (3). Sin embargo, él mismo aclara que "la teoría literaria también tiene que descender sin remedio a la preceptiva, pero sólo cuando examina y valora las nomenclaturas que ésta propone y su correspondencia con las realidades literarias. Tales incursiones en campo ajeno deben discretamente administrarse con las necesidades de los propios objetivos teóricos. Esto es la teoría de la literatura" (4). Según Helena Beristain "la parte de la antigua retórica a la cual hoy metonímicamente (por generalización) nos referimos al hablar de la retórica, es la elocutio, es decir, el repertorio descriptivo de donde se eligen las figuras" (5) 

Las figuras retóricas se caracterizan por apartarse de las reglas de la gramática. "Tales apartamientos -continúa Beristain-, respecto de la gramática eran evaluados de dos maneras: como errores involuntarios o como artificio deliberado. Sólo en este segundo caso eran vistos como licencias poéticas y, por ello, como figuras retóricas y, en el primer caso, como vicios (barbarismos) -"barvarolexis"- en las que atañen a las palabras, al léxico". (6)

Ya desde los tiempos antiguos se comenzó a constituir una tipología de las figuras que se fue completando y enriqueciendo a través de los siglos. Así se ha denominado a las figuras retóricas, a la forma singular de exponer las ideas con la finalidad de trasmitir, entre otras cosas, energía, belleza y gracia así como plasmar diversos giros del pensamiento. Se consideran formas artísticas que enriquecen a las palabras, así como al pensamiento que se trasmite. Estas figuras pueden clasificarse de acuerdo a su función y pueden ser de palabras y de pensamiento. Las figuras de palabras o de construcción (actualmente llamadas metataxas) se subdividían de acuerdo a la retórica clásica, en figuras de dicción (metaplasmos en la actualidad) y en tropos (metasememas), y las segundas, en figuras de pensamiento (metalogismos) que se subdividían en lógicas, patéticas y pintorescas. 

Durante largo tiempo, la retórica fue un campo desdeñado por los estudiosos por considerarla "pasada de moda". Sin embargo, desde hace dos décadas, los estudios sobre retórica han sido retomados, sobre todo en Europa. El estudio de la retórica en la literatura chiapaneca es aún un campo poco explorado. Todos los poetas siguen, conciente o inconscientemente, utilizando figuras retóricas o poéticas, entre las más usuales se encuentran: la anáfora, la aliteración, la antítesis, la metáfora, algunos tropos, entre otros que forman parte de la retórica clásica, y específicamente, sobre la parte de la "elocución y estilo" y son figuras retóricas de palabra y de pensamiento. Digo, consciente o inconscientemente porque no todos los poetas han profundizado en el estudio de las figuras y las han aprendido leyendo poesía, descubriéndolas o imitándolas, aún sin conocer sus nombres específicos. Esto no desmerece en nada la calidad de sus obras, pero sin embargo, es importante su conocimiento, de la misma manera que un pintor debe conocer las técnicas de la pintura clásica antes de animarse con otras técnicas contemporáneas. 

Se habla siempre del lenguaje informal, coloquial, transparente, espontáneo de nuestro poeta, alejado de artificios poéticos y producido por el genio poético, (llegándose incluso a aseverar juicios completamente extraliterarios y de ninguna manera generalizables), que según esto, "se incrementa en Chiapas gracias a sus bellezas naturales y reservas de la biosfera". Nada más alejado de la realidad. Estoy convencida que Sabines usó estas figuras y era un experto en ellas. Es decir, conoció perfectamente los secretos del arte poético, y los manejó tan bien, que resultan, para el lector, imperceptibles, lo cual podría entrañar un valor aparte pues de otra manera, resultaría una constante en los poetas mientras que es verdaderamente escaso, releyéndose a poetas de su generación y de su siglo. Su lenguaje puede resultar claro y transparente aunque, a ciencia cierta, ignoremos el sentido real que quiso darle a versos como: "tengo un escarabajo debajo de la lengua". 

Por otra parte, consideramos que Sabines no es siempre cotidiano, como algunos han afirmado reiteradamente. Recurrió al lenguaje popular en muchas ocasiones (como es el caso de la inclusión de groserías), pero siempre con la certidumbre de insertarlas en momentos adecuados a la intensidad del discurso, aportando aunque pudiera parecer lo contrario, incluso cargas semánticas de tipo estético, trasmitiendo emociones, transformando la realidad, los hechos cotidianos, logrando así, sentidos polisémicos que los convierten en inusuales y nos hacen percibir otras cargas distintas a las que comúnmente tienen las palabras. No se nota el artificio retórico, llamémosle arte, porque la palabra artificio no me agrada. Creo que todo gran poeta posee esa pasión creadora o genio creador, como decía Paz, pero también el conocimiento del arte poético (que incluye mucho más que el conocimiento de la versificación clásica y de las figuras poéticas). 

Por último, quisiera referirme al un aspecto que pocos comentan: un poeta debe sobre todo vivir plenamente, íntegramente, quizás apasionadamente, para que pueda ser capaz de trasmitir emoción y pensamiento, como afirma Juan Domingo Argüelles al preguntarse: "¿Qué es lo que hace que un poema se haya logrado? La unión feliz de música y sentido, capaz de generar, en quien lea el poema, una alteración emocional similar a la emoción que lo generó. Decirlo es fácil, lograrlo es casi siempre un milagro". (7) 

Es imposible en este breve acercamiento, dar un ejemplo de todas las figuras utilizadas por Sabines. Veremos sólo algunas de ellas en el poema "Los amorosos" para introducirnos en el lenguaje poético utilizado por este autor. En los siguientes versos está utilizado el retruécamo que consiste en formar una frase con las mismas palabras que constituyen el antecedente, pero invirtiendo el orden, los casos y los tiempos. En estas pocas líneas están claros el retruécano, la reduplicación, una metáfora y una metábola que consiste en acumular dos o más palabras sinónimas para expresar una sola idea. La reduplicación consiste en repetir consecutivamente en una misma cláusula las mismas palabras:

"Los amorosos callan.                callan= metábola
retruécano

El amor es el silencio más fino,      silencio= metábola
retruécano      metáfora


el más tembloroso, el más insoportable"
reduplicación        reduplicación

Los amorosos buscan
retruécano

La reduplicación está clara cuando repite las palabras: "de las.... que", "de las que", en los siguientes versos y también hay una anáfora que consiste en la repetición de la misma palabra al principio de cada frase o verso:

"Se ríen de las gentes que lo saben todo,

de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
anáfora 
de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite"
anáfora

Los adjetivos también son una figura de dicción denominada epíteto y le dan mayor realce, elegancia y belleza al sustantivo en que se aplican. Sigue el mismo poema: 


"Les llega a veces un olor a tierra recién nacida
                                                       epíteto 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
                                                                             epíteto

a arroyos de agua tierna y a cocinas.
                             epíteto

Los amorosos se ponen a cantar entre labios


una canción no aprendida,
                          epíteto
y se van llorando, llorando,
                      rima interna
la hermosa vida. 
     epíteto

En los siguientes versos están presentes la antítesis y la repetición. La antítesis puede ser oposición entre palabras sueltas, pero también oposición entre frases, periodos y párrafos". (8) Hay también aliteración que son sonidos similares que se repiten en el verso. 

Los amorosos son locos, lo locos,
                         aliteraciones 

sin Dios y sin Diablo
            antítesis

No esperan nada pero esperan (paradoja)
    antítesis                    antítesis

En estos otros versos, se utiliza otra figura que es la comparación o símil que es la figura más común y usual y consiste en la expresión de las relaciones de analogía que existen entre dos o más objetos. Siempre se utilizan las partículas de comparación como: tan, como, más, menos, cual e igual. 

"Los amorosos andan como locos"
                       comparación

"y su cama flota como sobre un lago"
                 comparación

"de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite"
                                     comparación


Hay otro recurso que Sabines utilizó para dar mayor musicalidad a sus versos, la rima interna, sutil recurso que, a primera vista, no es tan visible y consiste en que algunas palabras que riman se pueden hallar en el interior del poema. Estos versos también tienen aliteración:

"Los amorosos juegan a coger el agua,
                             rima interna

a tatuar el humo, a no irse.

Juegan el largo, el triste juego del amor
     rima interna

---------------

"entregándose, dándose a cada rato
            rima interna

llorando porque no salvan al amor. 
   rima interna

En el siguiente verso encontramos un ejemplo de anáfora. Esta figura fue muy usada por Sabines, aunque también por los vanguardistas y creacionistas como Vicente Huidobro. Con la anáfora "la construcción paralela se hace más intensa cuando se subraya con la repetición de palabras dominantes sintácticamente". (9) 

"Siempre se están yendo,
anáfora
siempre hacia alguna parte. 
anáfora
-.-.-.-.-.-

"Los amorosos son los que buscan
              anáfora

Los amorosos son los que abandonan,
            anáfora

Hay una hipérbole también en la frase siguiente, éste último consiste en exagerar el valor o los defectos de las cosas: 

"Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos
".
                          hipérbole

"Tienen serpientes en lugar de brazos"
                           hipérbole

"Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos
"
                           hipérbole


La metáfora es el tropo que consiste en designar un objeto o hecho con el nombre de otro con el cual tiene conocida semejanza. Dice Arqueles Vela que a diferencia del símbolo "en la metáfora los elementos reales o irreales están expuestos; y en el símbolo permanecen ocluidos en la sustancia y cualidad de los fenómenos que establecen las comparaciones determinantes de las naturalezas atribuidas. La metáfora es perceptible, el símbolo es inintelectible. Su condición indescifrable propone el enigma, elemento irreal del símbolo, como la metáfora de la imagen".(10) 


"Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse".
     metáfora

Un ejemplo de complexión que comprende lo que es la anáfora y la conversión, pues consiste en repetir los mismos vocablos al principio y al fin de cada inciso o frase. Este verso pertenece al poema "No es que muera de amor, muero de ti" y lo incluimos por parecernos acertado, incluso a pesar de sonarnos extraño, pero sin embargo, interesante: 

"Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos 
Hay complexión y también hay antítesis.

En fin, podemos asegurar que Sabines sí sabía lo que hacía. Si bien rechazó, en sus poemas, lo que pudiera parecer artificioso y mecánico, esto es un punto más a su favor. Usó la técnica para reforzar todo lo demás que puso en sus poemas: cargas semánticas inusuales, lenguaje coloquial inesperado dentro de un poema, rechazo de frases rimbombantes, sino más bien "el gusto por lo informal, vehemencia de los sentidos, alegría del polvo enamorado" como dijera Alí Chumacero. Quizá por eso, algunos como Evodio Escalante han llegado a decir que "Sabines es el primer auténtico representante de la antipoesía en el país". Yo diría que no se trata de eso, sino de otra forma, inusual, de hacer poesía. Gaspar Aguilera dice "para el poeta chiapaneco hay una fórmula simple para entender la realidad, sin retórica ni demagogia intelectual". Así podríamos incluir a escritores, y estudiosos que han abordado la obra de Sabines, los cuales han señalado lo que antes mencionamos con respecto a su forma de hacer poesía. Se afirma también que Sabines es claro, lo cual no significa que llame al pan, pan y al vino, vino. Recordemos aquel maravilloso poema que dice "el mar se mide por olas, el cielo por alas, nosotros por lágrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos, nosotros en nada. Parece que sales y soles, nosotros y nada". Poema de simpleza aparente pero de alcances profundos sin perder lo que otros llamarían claridad. Por otra parte, nos parece que la claridad, si así se le quisiera llamar a la interacción y a la recepción que el lector tiene de su autor, no está reñida con el arte poético y no coincidimos con la idea de que sólo lo inextricable en el discurso creativo debiera ser considerado como adecuado para un poeta del siglo XX y del XXI.

Por eso es importante lo que con ocasión a un homenaje a Sabines, dijo Vicente Quirarte "la historia de nuestra poesía está llena de poetas a los que sabemos importantes pero que nada nos dicen; sabemos que su trascendencia proviene de su conocimiento de la tradición y de la manera en que la vivifican. La importancia inmediata e indiscutible de Sabines radica en que difícilmente existe lector al que no lo muevan, remuevan y conmuevan sus palabras". (11)

Por otra parte, es oportuno mencionar para el que lo desconoce, que Sabines hizo estudios de medicina durante tres años, aunque luego cursó la licenciatura en lengua y literatura españolas (UNAM) e hizo estudios de postgrado en la misma institución. Es decir, pasó largos años en la universidad y fue lector infatigable durante toda su vida. En su trayectoria, sus premios, las traducciones de su obra a otras lenguas y el reconocimiento nacional e internacional están sus alcances y merecimientos en el ámbito literario, aunque también tuvo el reconocimiento de los lectores porque es uno de los poetas más leídos del siglo XX, en México. Socorro Trejo Sirvent aborda la identificación y admiración de su público, al recordar uno de sus homenajes, a cinco años de su muerte:

Recuerdo Don Jaime que usted ha sido y con todo merecimiento, uno de los poetas que tal vez más homenajes recibió en vida, recuerdo en especial aquel que le organizaron, al cumplir usted 60 años, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Palacio de Minería y en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) del Distrito Federal. Este homenaje fue, a mi parecer, uno de los más grandes que se le haya hecho a un poeta en vida. Durante 5 días, 36 poetas se reunieron para hablar en torno a su poesía. Ahí estuvieron desde los más novísimos, hasta los que cuentan con una gran trayectoria como Alí Chumacero, Eduardo Lizalde, Marco Antonio Montes de Oca, Oscar Oliva, Efraín Bartolomé, por citar sólo a algunos"...hay periodistas que reseñaron: "Jaime Sabines, más público que en el futbol". (12)

Esta misma escritora se refiere también a la opinión de Sabines sobre los homenajes: "Me doy cuenta de que socialmente es sano hacer homenajes a los vivos tanto como a los muertos, pero personalmente no puedo evitar sentirme como una lápida y una inscripción. Mi pregunta de todas estas noches ha sido: "¿Sobreviviré a este homenaje, podré seguir escribiendo? Y también esta otra: "Que Dios me dé suerte para atravesar esta semana y vuelva yo a mi rancho a olvidarme de todo". (13) Curiosamente, la sencillez que lo caracterizó fue un elemento importante, aunque no esencial, en su popularidad. El público lector no se equivocó en este caso. Jaime Sabines fue un poeta que supo trasmitir a sus lectores, aunque no siempre con la simpleza que podría atribuírsele, no sólo la forma sino también el fondo de su poética. Supo así, encontrar las palabras que lo abarcaban como ser humano, con una voz íntegra y una emoción verdadera con la que siempre nos identificamos. Supo imponer un ritmo y una música a cada palabra en sus poemas que trascendió lo escrito y revivió, en cierto sentido, el gusto de la lectura en voz alta, la retención intencional y voluntaria, por parte de sus lectores, que los condujo lúdicamente a un aprendizaje significativo de sus versos más conocidos. Fue realmente un poeta popular, sin que esto reste ningún valor literario a su obra, lo cual es sorprendente en un mundo en que la popularidad es, muchas veces, artificio de la mercadotecnia y de la publicidad y contraria, en muchas ocasiones, a la calidad. Sobre esta característica de su poesía, Elena Poniatowska comentó en la prensa también con motivo de su fallecimiento: "Hoy murió el primer gran poeta popular del siglo XX que tuvo un excelente contacto con la gente. Se ha ido uno de los más grandes artistas mexicanos". Lejos de ser un poeta que abordara únicamente tópicos amorosos o eróticos, como podría suponer quien no conoce su obra, "las temáticas de Sabines son variadas y en ellas se recrean situaciones, emociones y sentimientos que interesan a todos los seres humanos: el amor, el desamor, la vida, la muerte, la vida cotidiana, la desolación, la soledad, Dios, la naturaleza, el ambiente citadino, el amor fraternal y los personajes entrañables". (14)

Jesús Morales Bermúdez, por su parte, ha señalado que "Jaime Sabines es el más entrañable de los poetas de México, pues lega en su poesía las entrañas de la piel, las entrañas de la memoria y del ser". (15)

Myriam Moscona aclaró que "la poesía de Sabines oculta un imán que irremediablemente atrae a los desconsolados. Ningún héroe de guerras o amores, ninguna víctima de crímenes y engaños ha podido acercarse a su poesía sin sucumbir en el pecado capital de la reincidencia; poesía para ser estudiada por los amantes de la anatomía literaria pero, sobre todo, poesía para releerse; poesía múltiple y corrosiva capaz de producir en el lector un efecto distinto cada vez que se abre ante sus ojos". (16)

Eduardo Hurtado, en ocasión de la celebración del cumpleaños setenta y tres de Sabines, en la ciudad de México, afirmó que su obra ''se conoce muy parcialmente, en buena medida porque muchos de sus admiradores no lo leen y sólo acuden al Recuento de poemas para buscar los versos consabidos, los que se publican en periódicos, revistas y panfletos, se rescriben en las bardas, se citan en los bares y en las fiestas: los amorosos callan. Versos aislados, fragmentos que ayudan a vivir. Los que de veras lo leen siguen siendo unos cuantos". (17)

Si bien coincidimos parcialmente con Hurtado en lo anterior, también estamos de acuerdo con Juan Domingo Arguelles cuando afirmó: "Sabines hizo el milagro de que la poesía llegara a muchísimas personas en un país en el que no se tiene el gusto de leer mucho. Su muerte es una indudable pérdida. Su obra está ahí, independientemente de su pérdida física, como una poesía ya esencial del país". (18)

Sabines contribuyó un poco a este deseo de que se le apartara del artificio de la retórica. Dijo, por ejemplo, en entrevista que le dio a José Casahonda Castillo, refiriéndose a poetas como Octavio Paz: "No me gustan los poemas en donde no se ve al poeta, ni al hombre. Pura construcción, pura objetividad, sin mancha, y sin rastro. Tal vez eso sea la poesía, la belleza, con mayúsculas.... No sé...Todo arte verdadero es un mensaje humano". (19) Y más adelante, afirmó: "Eso que llaman "poesía social" es una definición limitada. Toda poesía de verdad es social. Otra cosa es la intención política del artista, la realice o no; y creo que la realiza únicamente cuando es el producto de una vivencia y no una mera fórmula intelectual". (20) Es verdad que toda poesía parte de vivencias y que no es mera fórmula intelectual. Sabines tenía razón. El conocimiento de la retórica no basta para ser un gran poeta. El poeta tiene que vivir y saber trasmitir al lector, sus emociones y sus pensamientos. 

Por eso Stephen Vizenczey dijo: "La literatura no trata del lenguaje, sino de la vida; no trata de lo sonidos de las palabras, sino de su significado y los escritores más importantes para todas las naciones son aquellos que representan a la humanidad del modo más significativo..." (21)



NOTAS

(1) Kayser, Wolfgang. Interpretación y análisis de la obra literaria, (trad. Ma. D. Mouton y V. García Yebra), 4a. edición, Gredos, Madrid, 1992, pp. 148-149.
(2) Portuondo, José Antonio. Concepto de la poesía y otros ensayos. Teoría y praxis, 
Grijalva, México, 1974, p. 31.
(3) Ibíd., José Antonio. Op. cit., p. 4.
(4) Ibíd.., p. 163.
(5) Beristáin, Helena, La interpretación del poema lírico, p. 64.
(6) Ibíd., p. 64.
(7) Argüelles, Juan Domingo. "La realidad siempre tiene razón" en La jornada semanal, Núm. 275 (México: 18 de septiembre de 1994) p. 38.
(8) La tradición clásica, pp. 71-73.
(9) Kaiser, Wolfgang, Op. Cit., p. 157.
(10) Vela, Arqueles, Análisis de la expresión literaria, Porrúa, México, 1987, p. 172.
(11) Quirarte, Vicente. Homenaje a Jaime Sabines, 1987 en La poesía en el corazón del hombre. Jaime Sabines en sus sesenta años, UNAM / Instituto Nacional de Bellas Artes, p.
(12) Trejo Sirvent, Socorro en "Carta a Jaimes Sabines, a cinco años de su partida" en Los poetas chiapanecos escriben para Jaime Sabines", Editorial "Viento al hombro", Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2005, p. . 
(13) Ibíd, p.
(14) Trejo Sirvent, Socorro y Marisa Trejo. Árbol de muchos pájaros, Antología de poetas chiapanecos del Siglo XX, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 2000
(15) Morales Bermudez, Jesús. Aproximaciones a la poesía y a la narrativa de Chiapas, FOMES Programa de Autoedición/UNICACH, Tuxtla Gutiérrez, 1997, p.67. 
(16) Moscona Miriam, Homenaje a Jaime Sabines, 1987, en La poesía en el corazón del hombre. Jaime Sabines en sus sesenta años, UNAM / Instituto Nacional de Bellas Artes, México, p.
(17) La Jornada, 27.03.1999 .http://www.jornada.unam.mx/1999/mar99/990327/cul-ponia.html 
(18) Arguelles, Juan Domingo. "La poesía es el hombre" o "Uno es el poeta". 
(19) Casahonda Castillo, José "Jaime Sabines nos habla de poesía y de poetas mexicanos", 
entrevista, Revista ICACH No.14, Enero-Junio 1965, P. 41.
(20) Ibíd., p. 41.
(21) Vizinczey, Stephen, Verdades y mentiras en la literatura, Editorial Grijalvo, Col. El espejo de tinta, México, 1992, p. 18, 315 p.)

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