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Daniel Robles Sasso: dio su corazón a todos

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"No estoy solo en la tierra. 
Un escuadrón de pájaros me advierte. 
Sé lo que tuve que andar, pero lo ignoro. 
Me detengo de pronto y me coloco 
cediendo a los caminos mi alegría. 
Escribo un paso en la mitad del aire."(1) 


DANIEL ROBLES SASSO 
(Fragmento. "Sostengo un parecido con la caña") 

No, no estaba solo. Por él habló el sencillo carpintero, el cargador del mercado, la madre vietnamita, el campesino, las lámparas del pueblo, el caminante, los poetas negros y los poetas blancos, el ahogado, el pintor, el muerto antes de tiempo, el "viento al hombro". Dio su corazón a todos porque decía que "el mundo tiene que agradarnos de alguna forma". Su universo fue lo mismo "el llanito de Colón", la Escuela de Leyes de San Cristóbal de las Casas, el río viejo de Chiapa, las montañas y el mar, el Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas y la más alta tribuna cuyo eco todavía guarda celosamente sus palabras, las aulas del ICACH, la selva majestuosa, la choza del zapatero, la charla del amigo, la noche de su pueblo, la manifestación, el barrio de San Roque, el estudio de Ventura, la imagen de la amada... 

Es la poesía más fuerte, más bella y poderosa reina entre las Bellas Artes. ¿Por qué? Ella tiene la música, los sonidos, los movimientos, los 
instantes sucesivos, todas las pasiones del alma, y todos los 
sentimientos del corazón. (2)


Premonitorias palabras que un día pronunciara su padre, B. Daniel Robles, hombre de vasta cultura que fue también orador, abogado y notario de gran prestigio, en conferencia magistral sobre las Bellas Artes, en 1923. Muchos años después, Daniel, uno de sus hijos, le heredaría esa veneración por la literatura, y el respeto por el oficio de poeta: 

Sobre este asiento negro, 
escribiendo,
soy más importante que cualquier ministro. (3)

(Autorización del mundo) 

Su padre nació en Venustiano Carranza y su madre, doña Rogelia Sasso de Robles, en Pichucalco, Chiapas. La admiración y el afecto a su padre, lo llevan a escribir año con año, a partir de su muerte, poemas en prosa que él consideró oraciones: 

A cinco años de tu muerte, padre, ¡qué vivo estás, qué próximo a nosotros! En el hogar, cuando nos sentamos a la mesa partir el pan de cada día, el hermoso, el sagrado pan de la vida, nos damos cuenta de que la silla que te corresponde no está vacía sino llena de tu presencia, de tu calor humano, de tu efigie venerable (...) Por ello, mientras vivamos, vivirá tu nombre, tu recuerdo, tu memoria limpia como una mañana de primavera. (4)
(A cinco años de tu muerte, padre)

En una mañana también de primavera, nace Daniel Robles Sasso, el 1o. de abril de 1933. Su amor y preocupación por el destino de su pueblo, estado y país se manifiesta en gran parte de su obra poética. Era el hombre, el ser humano como parte inseparable de ese pueblo en el que siempre pensó, el que se haya presente en poemas como éste: 

Es necesario que un viento nuevo azote la república.
Esos chicos que pasan me hacen señas
y yo no digo nada; 
esos niños que pasan con la cara pintada
son la imagen del hambre y del pecado,
del frío, del llanto y del insomnio.
Esos niños que cruzan la calle abochornada
son las bestias que pagan la furia de los látigos. (5)

(Aquí estoy en la manifestación)

Robles Sasso hizo sus estudios primarios en las escuelas: Lic. Rafael Gutiérrez, (ya desaparecida), Doctor Belisario Domínguez y Fray Matías de Córdova, de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. La secundaria en el I.C.A.CH. (Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas), así como el primero de bachillerato, el cual finalizó en la Escuela Preparatoria de San Cristóbal de Las Casas, en 1949. Cursó hasta el tercer año de la carrera de Leyes en la Facultad de Derecho de la U.N.A.M., que concluyó en la Escuela de Derecho de San Cristóbal de las Casas.

En la escuela de leyes veo el viento. 
Quiero tocarle los huesos,
las milpas incendiadas que lo acompañan, 
y todo lo demás: las raíces,
su saco de escritor de árboles, 
la sangre que le queda
del último sindicato de ciegos, 
los pies del ahorcadito,
su apellido de tierra pobre 
apenas defendido.

Después de eso.
Nada, no hay piedad. (6)

(Desde la escuela pienso en algunos pobres)

Poeta cercano a César Vallejo, Rubén Darío y Walt Whitman, a quienes admiraba, en su visión universal, su esencia humana, su profundo conocimiento de la vida, en su honesta autoridad para desenmascarar con las palabras precisas al verdugo, al cretino y al hipócrita: 

Desde mi país lleno de árboles y de héroes, 
César Vallejo, amigo, estoy hablando. 
Un sollozo de cárcel llega al hueso. 
Es mejor que no salga de mi herida.
Pero si callo ahora, 
cómo vas a saber 
que mi pie derecho es un combatiente. (7) 

(César Vallejo, amigos, se ha mudado en la tierra)

Con las mismas inquietudes de César Vallejo, sobre el ser humano y el mundo de los económica y socialmente desfavorecidos y la clase proletaria, Daniel Robles crea versos en donde se siente al pueblo, en donde él mismo es pueblo, en donde su voz se vuelve pueblo:

Para que se lo digas si ves a la luna,
para que me mire la hierba construirlo,
hago este poema, Tuxtla,
en el llanito de Colón, allí mismo
en donde vive el maestro carpintero
que lava su casita y me lo cuenta,
mientras busco el ruido que murió en una tabla
y el frío de una gallina
durmiéndose preñada. (8)

(Carpintero)

A Walt Whitman, uno de los más grandes poetas norteamericanos, autor de Hojas de Hierba, le escribió también, después de largas horas de comunión con su poesía:

Hoy vengo a tu casa a saludarte. 
Hoy me reúno contigo
triste puma. 
Y tú subes por agua.
Hoy te leo las entrañas 
y te enciendo la barba,
la madera que tiro 
y los huesos que te alzo.

A duras penas, 
di contigo, viejo relámpago."(9)

(Aquí en el campo trabajo Walt Whitman) 

Amigo solidario, despertó respeto, cariño y admiración entre quienes tuvieron el placer de conocerlo: Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Andrés Fábregas Roca, Eraclio Zepeda, Oscar Oliva, Juan Bañuelos, Jaime Labastida, Jaime Agusto Shelley, Carlos Navarrete, Máximo Prado, Elva Macías, Héctor Ventura, Luis García Corzo, Miguel Alvarez del Toro, Rafael Arles, Carlos Trejo Zambrano, Eliseo Mellanes, Mario Pinto G., Carlos Pellicer, Fedro Guillén, Pepe Falconi, Mariano Penagos, Juan Rulfo, y quienes disfrutaron su amena conversación, su vasta cultura, su don de gentes. Rosario Castellanos, su gran amiga, presentaba a Daniel Robles Sasso y a Juan Bañuelos en la revista Ateneo, cuando él tenía 23 años con estas palabras: 

De muy otras fuentes viene Daniel Robles, poeta más próximo de la 
sangre que de la tinta (como de Neruda apuntara tan verdaderamente 
García Lorca), Daniel Robles es de aquellos a quienes 
una amistad a todo y a todos es su destino. Y así lo vemos avanzar, 
lento y grave, despertando las cosas para tutearse con ellas. Más 
centrado en lo concreto y lo inmediato arde en una generosa intención 
social y humana. Dotado de una imaginación brillante y rica, dueño de la 
sorpresa y el hallazgo, sólo le falta edad para haber alcanzado el 
acento intransferible y propio. Chiapas tiene, en estos jóvenes, una 
segura promesa. En su voz hablará el paisaje y la raza del sur. (10)

(Presentación) 


En 1959, el Gobierno de Chiapas publica el primer libro de poemas de Daniel Robles Sasso, bajo el título Viento al hombro, avalado por el maestro Carlos Pellicer. Fue publicada, también en periódicos locales, su conferencia Apuntes de la vida y obra de Rubén Darío, y en 1960, la editorial Venustiano Carranza publicó su conferencia sobre el más célebre poeta peruano. En 1983, la Universidad Autónoma de Chiapas reedita su obra completa Alguien muere de amor y no le basta (donde se incluyen los poemarios Viento al hombro (1951-1959), ¿De dónde nace el llanto? (1960-1971) y Oraciones, poemas en prosa), y en 1993, el Gobierno del Estado de Chiapas y el Instituto Chiapaneco de Cultura reedita Álbum fotográfico (selección de poemas y fotos del poeta). 

Daniel Robles Sasso comprometió su obra a la libertad del hombre y a la palabra. Algunos de los títulos de sus poemas nos ilustran su preocupación por el destino del hombre: "Dad el corazón a todos", "Desde la escuela pienso en algunos pobres", "Chiapas, perdónanos, tan lejos, este llanto", "Tenlo por seguro, pueblo", entre otros. Una preocupación que iba más allá de la problemática de su propia región visualizando el destino del mundo entero. Tal es el caso del poema "Tenlo por seguro, pueblo", poema en donde el autor deja constancia de los crímenes de guerra en Vietnam, comprometiéndose con la lucha de los pueblos a su autodeterminación, cuya dedicatoria dice: "A una madre vietnamita, a su hijo asesinado, con la solidaridad de quienes compartimos el dolor de ese heroico pueblo". 

Tempranito, cuando ordeña
la vaca de la mañana
entre la niebla del cielo,
ella busca a su hijo muerto.

Una luna campesina 
con un fusil guerrillero
la mira sobre las ramas 
de un bambú que está despierto.

¿Qué haces madre de la vida?
¿Qué haces abriéndote el pecho?
Si la leche que te brinca
por la blusa ensangrentada
no puede calmar el hambre 
de tu hijo que está en el cielo.

¿Qué haces Madre de la vida?
¿Qué haces abriéndote el pecho? (11)

(Tenlo por seguro pueblo) 

Poeta defensor de las democracias, es testigo joven y lejano, pero no indiferente de la Segunda Guerra Mundial, de las guerras de Corea y de Vietnam y del militarismo en América Latina. Los temas que abarca en toda su obra son variados: la vida, el amor y la muerte son constantes de una obra profunda y conocedora del ser humano: 

Yo quiero preguntarte, de dónde nace el llanto, de donde viene a darnos a los 
ojos esa agua recóndita y amarga y antigua de las lágrimas... (12)

(¿De dónde nace el llanto?)

Daniel Robles fue maestro con el ejemplo de su vida personal y en las diferentes cátedras que impartió, donde destacan: la ética, literatura hispanoamericana, lógica y literatura universal. 

Abogado de conducta intachable, llegó a ser Presidente del Colegio de Abogados de Tuxtla Gutiérrez y Miembro de la Comisión de Honor y Justicia de la Federación Nacional de Colegios y Asociaciones de Abogados en 1963. Como orador en las ramas políticas y académicas sobresalió notablemente, habiendo sido incluido un discurso suyo en la Antología de la Oratoria Chiapaneca, recopilada por Gustavo López Gutiérrez, obra que incluye discursos de Belisario Domínguez y Andrés Serra Rojas, y que da principio con un discurso de un antepasado suyo, don Mariano Robles Domínguez, Diputado de Hernán Cortés y que concluye con uno de sus últimos trabajos. 

De 1961 a 1964, fue Secretario del Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas. Así también fue Rector del Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, siendo incansable promotor de la educación y de la cultura en épocas fecundas en que esta institución fue huésped distinguida de visitas de intelectuales, artistas y escritores, como Juan Rulfo, Carlos Pellicer y Fedro Guillén, a quienes invitó a venir a Chiapas. 

Fue también Secretario del Patronato Pro-Universidad de Chiapas e incondicional trabajador en pro de la fundación de las primeras escuelas de la Universidad Autónoma de Chiapas y fue a él, a quien el altruista Carlos Maciel Espinosa brindó la confianza de entregarle las llaves del Edificio Maciel como donación a la naciente universidad. 

Y finalmente, como poeta, dejó una obra inmensa, aunque no en extensión, sino en calidad, que el maestro Carlos Pellicer prologó con un poema, en 1959. Obtuvo, por otra parte, el Premio Estatal de Poesía Motozintla, galardón literario que el Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, concedía, cada año, a escritores de gran reconocimiento. Colaboró en distintos periódicos y revistas como Poesía de América, La Nación, Espiral y Los Anuarios de la Poesía Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes. 

Carlos Pellicer, el gran poeta tabasqueño, conoce al joven Daniel Robles Sasso en la época de los sesenta, cuando la realidad todavía entusiasma al poeta de "Trópico, ¿para qué me diste las manos llenas de color?", (1897-1977). Mantiene una amistad con él, y le antecede al morir prematuramente a los 38 años, víctima de una infortunada operación. De esta amistad queda constancia en el poema "Unas líneas para Daniel Robles, poeta" que le dedicara Carlos Pellicer y en donde puede percibirse el reconocimiento y admiración que sintió por este poeta tuxtleco, desafortunadamente desaparecido hace casi tres décadas, el 4 de diciembre de 1971.

Si tu nombre rodeado de leones
en la cárcel de roble de tu cuerpo
fuera un día al encuentro de la noche,
daría nuevo nombre a las estrellas
y se enarbolaría 
como señal de amor entre palomas nuevas.

Se ve que hay en tu aurora
una ansiedad de estrellas
entre un diálogo de águila y paloma.

En la hondonada de tus ansiedades
las piedras juveniles gotean el rocío
que compone en silvestres soledades
una leyenda de árboles perdidos.

Todo el caudal que viaja por tu pecho,
sube contra corriente a los parajes
donde un cielo está cerca de otro cielo.

Daniel, si entre los robles de estos días
crece el árbol del pan, danos a todos,
vendrá un día la noche, y como el día,
cantará el corazón con nuevos modos.

Tú tienes la esperanza y la alegría.

Carlos Pellicer
(Unas líneas para Daniel Robles, poeta.)


NOTAS


(1) ROBLES SASSO, Daniel. Alguien muere de amor y no le basta, (Col. Edificio Maciel). 1a. edición, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Universidad Autónoma de Chiapas, 1983,p. 23. 
(2) LOPEZ GUTIERREZ, Gustavo. Antología de la Oratoria Chiapaneca 1813-1966, Imprenta Urbina, San Cristóbal de las Casas, 1966, p.19
(3) ROBLES SASSO, Daniel. Op. cit., p. 83.
(4) Ibíd, p. 151.
(5) Ibíd, p. 87.
(6) Ibíd, p. 58.
(7) Ibíd., p. 52.
(8) Ibíd, pp. 30-31.
(9) Ibíd, p. 71.
(10) CASTELLANOS, Rosario. "Presentación", en Ateneo, revista del Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, núm.6, 2a. edición, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Gobierno del Estado de Chiapas-Instituto Chiapaneco de Cultura, 1992, p. 152.
(11) ROBLES SASSO, Daniel. Op. Cit., pp. 74-75.
(12) Ibíd, pp. 135-136.
(13) Ibíd, p. 13.

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