Poemaria

Home POEMALIA Prosas fragmentarias y poéticas

Prosas fragmentarias y poéticas

E-mail

imagen portada Prosas fragmentarias y poéticas

Título, dedicatoria, epígrafe y seudónimo señalan lo que me parece una elección (decisión[¿]) importante: exhibir un lugar femenino que reconoce su fragmentariedad horizontal y vertical en el canon y, al mismo tiempo, la ineludible puesta en texto de una opción vital por la “literatura”.

De entrada, la voz femenina parece resonar como la de una memoria amasada en los recodos de la infancia casi onírica y de una vida habitada por dos fuertes pasiones: la literatura y la amistad que le dan sentido. La pasión literaria (como “oficio de fe”) es, en realidad, una fuerte pulsión de deseo artístico modelado en la infancia y amasado en letra como opción involuntaria, como resultado de algunas impotencias. El arte es camino, mediación para el acceso a un mundo paralelo, liberador, “mágico”, develador de los secretos de lo real dentro de lo que se oculta lo distinto, lo que se des-ata cuando el propio cuerpo se transforma en el cuerpo de la escritura, se desanuda, se explaya y se abre dolorosamente como en parto. 

Si el arte literaria (escrita y leída) es eso, tiene entonces potencia para mostrar, señalar, demostrar, enrostrar, golpear todos los dolores metaforizando injusticias, genocidios, muertes, la cara enferma de la humanidad. Y esto más allá de que respete o no las formaciones rigurosas del verso o del relato acerca de las que ya ni siquiera es necesario interrogarse. A veces, sin embargo, todavía es imperioso dar “forma al caos” aparente del recuerdo, contando lo que sucedió o se cree sucedió en algún momento de la experiencia; cosmo contaminado con “cuentos” escuchados o leídos que insisten en hacernos recordar aún –tal lejos de la crítica pos- a ciertos fragmentos de los fundadores que se nos meten entre los ojos y no se alejan aunque intentemos espantarlos con el gesto de la mano.

Porque –a, porque para la voz que narra hay sólo una Luisa con su gato y su historia de amor, y sólo un pavo cuya muerte se aferra a la memoria, y sólo una manera de leer a Shakespeare y de homenajear a los viejos dorados españoles y a los nuevos y aventureros semiólogos que hacen posibles estos relatos y estas especulaciones.

Por eso las narraciones se vuelven poemas, se ensimisman con un ritmo peculiar y repetido que aproximan otros aires y miradas dulces, un tanto nostalgiosas cuando no un tanto autocompasivas pero finalmente redimidas en la imagen de la madre siendo madre-mujer-pasión como la misma mano que escribe, la misma boca que pronuncia.

Otra página y acá se privilegia, con más fuerza que en otras anteriores, una discursividad preñada de ironía para calar en las ferias de vanidades características de la estupidez humana cuya pequeñez no obstante asoma en el gesto oculto y silencioso apenas percibido por la mirada crítica. Mirada que acusa también a las mujeres-macho que profundizan la cultura masculina, que estigmatiza a los héroes inventados por la imaginería de sus indudables herederos en un mundo cuya cartografía es recorrida descubriendo no los museos plenos de reconocidas “maravillas”, sino los intersticios donde se guarecen los desechos miserables que aquellos desconocen. 

Es demasiada vida la que se bebe la literatura para existir, se señala en homenaje a un poeta del dolor y de la muerte y es el esfuerzo de ponerla en texto lo que este conjunto de “fragmentos” ejecuta. Después de viajar por ellos hacia un mundo muy ancha y nada ajeno, me voy a dormir con los ojos llenos de imágenes, sonidos, escenas que ya no sé si son mías o ajenas, pero sin duda íntimamente compartidas.

Zulma Palermo

 

Descargar poemario en PDF  descargar pdf

  Volver